Si habría que hacer un listado de pequeños placeres del mundo moderno, manejar una Ferrari por las calles de Maranello, sería para muchos una sensación única: probar un coche Ferrari en su propio hogar, Maranello, la ciudad deItaliadonde nació la marca que se cuenta entre las más reconocidas del mundo.
Maranello está situado al norte de Italia, dentro de la provincia de Módena, con una población que ni siquiera llega a los 16.216 habitantes. Por supuesto, a muchos amantes de los autos, Maranello les suena a Ferrari. Y es que gracias a la marca de autos, y a modelos como laFerrari 550M Maranello, la ciudad se ha ganada un lugar en el mundo, o como mínimo, un reconocimiento a su nombre
Maranello se encuentra a unos 18 kilómetros de Módena y es la casa oficial de Ferrari y su escudería de Fórmula Uno. Desde el año 1940, la famosa fábrica de coches funciona en la ciudad. También, y para deleite de los turistas, un museo conocido como Galleria Ferrari, (enlace en inglés) exhibe una de las mejores colecciones de coches y autos de carrera, además de trofeos ganados por la escudería. Además, la muestra se completa con fotografías y objetos históricos que reflejan gran parte de la historia de la industria automotor italiana.
La exposición presenta algunos de los adelantos tecnológicos que hicieron historia. El museo está situado a sólo 300 metros de la fábrica de Ferrari y está abierto al público desde el año 1990. La ciudad de Maranello y el museo Ferrari, son toda una meca para los amantes de los fierros.
Conducir en Italia es difícil, aterrador en el peor de los casos, pero no te desanimes, millones de italianos y turistas conducen cada día, así que no hay ninguna razón para que tú no puedas hacerlo.
La gente suele estar nerviosa en su primer viaje por Italia. El tráfico parece que se mueve demasiado rápido, los coches de detrás parece que están pegados a tu parachoques, las señales de tráfico son confusas. Pero el segundo viaje es mucho más fácil.
Los conductores italianos son rápidos y enérgicos, pero experimentados. No encontrarás conductores distraídos como en otros países. Debes concentrarte en la conducción y estar atento siempre. Es mejor que una persona controle direcciones, etc. y la otra se concentre sólo en la conducción.
Las reglas de circulación son sencillas: conduce por la derecha, en cruces, donde haya alguna ambigüedad, da la preferencia a vehículos que vengan por la derecha, controla los límites de velocidad -50km/h en zonas urbanizadas, 110km/h en carreteras secundarias, 130km/h en autopistas- y, si bebes, no conduzcas.
Los límites de velocidad se están haciendo cumplir más que antes. Hay cámaras de velocidad instaladas en muchos lugares. Si sobrepasas los límites, puedes recibir la multa meses después. Esto llegará a tu agencia de alquiler de coches y ellos lo cargarán en la tarjeta de crédito que usaste con ellos. Las multas pueden sobrepasar los 100 euros.
Conducir en la ciudad es difícil y el aparcamiento es escaso y caro, además, la mayor parte de ciudades de Italia poseen un buen transporte público, así que, si vas a permanecer en las ciudades más grandes, no necesitas coche. Las redes de tren y autobuses son enormes, por lo que puedes desplazarte fácilmente también entre ciudades. Pero si lo que quieres es explorar la zona, necesitarás un coche. Los autobuses y trenes a las ciudades pequeñas y pueblos no son frecuentes. Si vas a alojarte en el campo, necesitarás un coche para ir a las ciudades cercanas y para explorar el lugar.
Si tienes un accidente con el coche, marca el 116 en el teléfono más cercano y dile al operador dónde estás, qué coche tienes y su matrícula. Ellos informarán a la oficina más cercana del Club del Automóvil de Italia (ACI), y enviarán a alguien para llevarse tu coche. Este servicio no es gratuito y puede resultar muy caro si necesitas un remolque.